miércoles, 24 de junio de 2009

Ring

Mi madre perdió su celular.
Yo soy la titular de la línea.
Eso me pasa por regalar celular para el día de la madre en lugar de libros y ropa.
Llame al *111, y lo di de baja por extravio.
Me informaron que por ser la primera vez, me daban el nuevo chip, gratis.
Digo que Belgrano me quedaría cómodo y me mandan a buscarlo a Cabildo 1975.
Sugiero Libertador 6902.
Trabajo cerca. No es que quiera volver a tratar con la tarada del otro día.
Me dicen que ahí no, que en Cabildo.
Ok. Si es Cabildo, es Cabildo. Tampoco me pareció tan grave.
Llego a Cabildo y me explican que ahí los venden porque no son una casa comercial. O si lo son. A esta altura, vaya uno a saber.
Llamo al *111 y tras dar todos los datos por enesima vez y explicar la situación, tengo que pedirle a una empleada del local que le corrobore lo que digo, a la voz en el teléfono.
Vuelvo a hablar con la voz en el teléfono, y me dice que lo siente, que va a buscar otra opción. En lugar de lo cual, me corta. Esto ya me paso demasiadas veces. Que me corten tras explicar un gran cantidad de cosas, digo.
Llamo de nuevo. Me atiende Miguel.
Miguel es del interior. Lo noto por su tonada, aunque no identifico la provincia exacta.
Ahora no quiero hacer generalizaciones estupidas, pero varios estaran de acuerdo conmigo, en que mucha gente del interior tiene otros ritmos. Otros tiempos. Una parsinomia distinta. Un cierto relax al hacer las cosas. Un reloj interno distinto. Más paciencia. No se bien, pero tal vez, son más lentos en su hacer general.
Miguel, al menos, era muy lento para mi yo alterado.
Miguel se enojó mucho por mi tono y quizo educarme.
Evidentemente Miguel carecía de todo tipo de percepción porque definitivamente no era momento para enseñanzas.
Migel, lo menos que te merecías, es que te corte.
Fui a Libertador 6902 y me dieron el chip. Gratis.
Les sugerí a la amable empleada que me hizo la entrega que llame al *111 para contarles que ellos entregan chips.

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