El sabado amenceció gris, frío y lluvioso.
Estaba por salir de casa, cuando L me sugirió no hacerlo con las botas nuevas.
Ufa, tenía razón. Mal humorada me calce las viejas All Star y partí..
Tome bondi a barrancas, y desde ahí, bondi a Palermo.
Me baje perfecto, a una cuadra de placita Serrano.
Igual me perdí.
Palermo me desorienta, y me encontre caminando -con paraguas abierto, pero aun así mojandome y bolsa de regalo empapada- en la dirección equivocada.
Me juntaba a almorzar por cumple de amiga, a la que afortunadamente no hice esperar mucho.
Estuvo muy bueno. Almuerzo en un mexicano, a base de nachos, guacamole y otra salcita creo que de tomate y rucula... y obvioooo mucha coca light.
La moza cero contenta. No nos importo.
Además M y C dicen que lo hacen todos los sabados.
Mientras no escupan el guacamole, todo bien.
Desde mi punto de vista les estabamos haciendo un favor. Había como mucho, 5 mesas ocupadas. Es que lluvia es casi sinónimo de calles de Palermo desiertas. Sin embargo, resultó imposible tomar café en Starbucks o en Marks. Alejandonos un poco de esa zona, fuimos a Oui Oui, pero tampoco lo logramos en ninguno de ambos locales, situados a menos de una cuadra entre ellos.
Decidimos ir a lo de M a por su torta de cumpleaños.
Optimo modo de terminar el sabado a la tarde.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario